
El mercado de la vivienda sigue condicionado por una oferta limitada en muchas zonas, especialmente en grandes ciudades como Barcelona o Madrid, donde la demanda continúa activa. Sin embargo, el mercado está condicionado por factores estructurales:
Menos oferta disponible: la reducción de la oferta hace que muchos compradores intenten tomar decisiones con mayor rapidez para no perder la oportunidad.
Demanda activa, pero más condicionada: aunque sigue habiendo interés por comprar, no todos los compradores pueden asumir los precios actuales.
Financiación más prudente: las entidades bancarias mantienen criterios más estrictos a la hora de conceder hipotecas, alejándose de las prácticas que caracterizaron la etapa previa a la crisis del 2007.
Tiempos de venta más sensibles al precio: esta combinación puede influir directamente en indicadores como los días necesarios para vender una vivienda.
Los datos actuales reflejan este contexto dinámico:
La demanda ha aumentado: hay un 32% más de potenciales compradores respecto a junio de 2024.
La oferta se ha reducido: el stock de viviendas ha caído un -15,6%.
Actualmente, el margen para negociar el precio de una vivienda es muy bajo, en niveles que no se veían desde hace 18 años. Esta situación se debe, sobre todo, a la falta de viviendas disponibles y a que los propietarios no acceden a una rebaja del precio.