
El agua caliente sanitaria representa alrededor del 26 % del consumo energético de una vivienda, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Por eso, durante una ausencia prolongada puede ser conveniente apagar el termo o activar el modo vacaciones, cuando el equipo disponga de esta función.
No cierres la casa sin pensar en el sol
Bajar las persianas también puede ayudar a que la vivienda no acumule tanto calor mientras está vacía. Lo más efectivo es proteger especialmente las ventanas que reciben sol directo durante buena parte del día.
Comprueba la cisterna, no solo los grifos
Las fugas más fáciles de detectar son las de los grifos, pero una cisterna que pierde agua lentamente puede pasar semanas sin que nos demos cuenta.
Antes de salir, puedes introducir unas gotas de colorante alimentario en el depósito. Si el color aparece en la taza sin haber tirado de la cadena, probablemente exista una fuga.
Revisa la temperatura del frigorífico
No siempre es necesario apagar el frigorífico. Para unas vacaciones cortas, suele ser más útil retirar los alimentos que puedan estropearse y comprobar que la temperatura esté bien ajustada.
El IDAE recomienda mantener aproximadamente 5 °C en la zona de refrigeración y –18 °C en el congelador. Reducir la temperatura por debajo de esos valores no conserva mejor los alimentos y puede aumentar el consumo.