
Tres hábitos que realmente funcionan
Aunque cada hogar es diferente, existen tres principios que ayudan a mantener el orden durante más tiempo.
Cada objeto debe tener un lugar fijo. No basta con que algo quepa en cualquier cajón. Si siempre vuelve al mismo sitio después de utilizarlo, será mucho más fácil mantener la organización.
Guardar debe ser sencillo. Los objetos de uso diario tienen que estar accesibles. Si para guardarlos es necesario mover otras cosas o abrir varios armarios, acabarán quedándose sobre una mesa o una silla.
Revisar la vivienda periódicamente. Cada cierto tiempo entran nuevos objetos en casa. Dedicar unos minutos cada pocos meses a revisar armarios, estanterías o trasteros evita que el desorden vuelva a acumularse.
Adaptar cada estancia a su función
En el recibidor, disponer de un espacio para las llaves, la cartera o la correspondencia ayuda a mantener despejada la entrada. En la cocina, dejar a mano únicamente los utensilios que se utilizan con frecuencia mejora la comodidad. En los dormitorios, revisar el armario con cada cambio de temporada permite ganar espacio, mientras que el trastero o el garaje conviene organizarlos de forma periódica para evitar que se conviertan en un almacén improvisado.